📆 Lima, 22 de octubre del 2022

¿Sabías que la psoriasis es una enfermedad que puede desencadenarse por el estrés? Conoce en este artículo qué otras causas pueden producen esta patología en la piel, así como sus síntomas y tratamiento

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es una enfermedad cutánea que causa un sarpullido con manchas rojas. Este suele ser bastante incómodo, ya que además del enrojecimiento, vuelve a la piel escamosa y genera picazón. Las zonas donde se suele presentarse son: los codos, el tronco, el cuero cabelludo y las rodillas; aunque también puede aparecer en más lugares.

Es una enfermedad crónica, cuyos brotes graves pueden durar mucho tiempo. La psoriasis no tiene cura, pero la gravedad de sus casos es muy variable. En algunos, puede ser asintomático, con presencia de muy pocas lesiones; y en otros, puede llegar a ser doloroso, obstaculizando las horas de sueño y repercutiendo en la pérdida de concentración.

Síntomas de psoriasis

Los síntomas de la psoriasis suelen variar dependiendo de la piel y las causas.  En algunas situaciones, especialmente en niños, se presenta como pequeños puntos escamosos, pero en otras, las erupciones pueden comprender gran parte del cuerpo.

Cuando la psoriasis afecta a personas de piel morena, las erupciones poseen unos tonos violáceos con escamas grises; pero si se dan en pieles claras, los tonos serán rosados o rojizos con escamas plateadas.

Los síntomas más frecuentes en todos los casos suelen abarcar ardor, picazón e irritación. Las pieles afectadas se irritan y secan, llegando en muchas ocasiones a sangrar. Las erupciones, además, suelen ser cíclicas, apareciendo por semanas o meses para desaparecer después.

Causas de la psoriasis

No se sabe con certeza las causas de la psoriasis. Sin embargo, los factores genéticos y ambientales son muchas veces los principales responsables de sus brotes. Entre otros factores desencadenantes están los traumatismos, infecciones, situaciones de estrés emocional y fallos en el metabolismo provocados por la hipocalcemia o la ingesta de alcohol.

Además, algunas investigaciones señalan que podría estar relacionada con una alteración del sistema inmunitario. El cual ocasiona un crecimiento inusual de las células de la piel, o que las células encargadas de combatir infecciones ataquen por error a células sanas.

¿Cómo se diagnostica la psoriasis?

Lo primero que realizará el especialista son unas preguntas sobre tu estado de salud y un diagnóstico de tu piel, uñas y cuero cabelludo. Una vez identificada la afección, el médico extraerá una pequeña muestra de piel en función de una biopsia. Esta servirá para confirmar la enfermedad y determinar el tipo de psoriasis que padezcas.

Este examen, además, podrá ayudar a descartar otras posibles afecciones de la piel, como pitiriasis rosada, dermatitis seborreica, eccema numular, entre otras.

Tipos de psoriasis

Cada tipo de psoriasis presenta distintos signos y síntomas, algunos de los principales tipos son:

Psoriasis en la piel

Es el tipo de psoriasis más común, también llamado psoriasis en placas. Afecta a la piel ocasionando manchas secas, elevadas y cubiertas con escamas que generan picazón. El color de las manchas cambia de acuerdo con el tono de la piel y sus efectos varían en cada paciente.

Los lugares donde más suelen aparecer son los codos, rodillas, cuero cabelludo y la región lumbar.

Psoriasis en cuero cabelludo

La psoriasis en el cuero cabelludo se presenta en forma de manchas inflamadas con escamas grises. Pueden iniciarse en el cuero cabelludo e incluso extenderse más allá de este. Al rascar las manchas, se generan escamas de piel muerta en los hombros o el cuello. No se recomienda quitar las manchas, pues puede provocar sangrado.

Psoriasis en uñas o psoriasis ungueal

Cuando la psoriasis ataca las uñas de las manos o pies estas se pueden decolorar, crecer inusualmente y sufrir hendiduras. En algunos casos, las uñas llegan a aflojarse y separarse de la zona ungueal. En situaciones muy graves, la uña puede llegar a desprenderse.

Psoriasis en gotas

La psoriasis guttata o psoriasis en gota se llama así porque crea unas áreas escamosas en formas de gotas en las regiones de los brazos, piernas o tronco. Es producida por una infección bacteriana, como la amigdalitis estreptocócica. Los principales afectados por este tipo de psoriasis son los niños y adultos jóvenes.

Psoriasis inversa

En este tipo de psoriasis se forman unas manchas lisas de piel inflamada. Estas marcas pueden empeorar debido a la sudoración o fricción. Su procedencia está ligada de forma más recurrente a las infecciones micóticas. Las zonas más afectadas por la psoriasis inversa son los pliegues de la ingle, las mamas y glúteos.

Psoriasis pustulosa

Este tipo puede reconocerse debido a su apariencia de ampollas bien definidas y rellenas de pus. Suelen ubicarse como manchas extensas o concentradas en áreas mínimas de las palmas de la mano o las plantas de los pies.

Psoriasis eritrodérmica

Es el tipo más raro de psoriasis, en algunos casos puede ser pasajera, pero en otros llega a ser crónica. Se manifiesta como una erupción con descamación que puede abarcar todo el cuerpo, llegando a ocasionar dolor intenso y picazón.

Tratamiento para la psoriasis

La psoriasis se puede tratar de diferentes maneras. Sin embargo, el tratamiento ideal se determinará en función de la gravedad de la afección y la respuesta que presente. En algunos casos, los especialistas recomiendan la combinación de distintos tipos de tratamiento.

Como parte del tratamiento tópico se emplean cremas o ungüentos que se aplican directo a la afección. Existen diversos tipos de aplicaciones tópicas: como los corticoides, que son recomendables en casos leves; los ácidos salicílicos, en forma de shampoo o soluciones, ideales para evitar la descamación del cuero cabelludo; y el alquitrán de hulla, ideal para reducir la picazón, descamación e inflamación.

Otro tipo de tratamiento bastante recomendable es la fototerapia. Este se aplica en casos de psoriasis grave o moderada. Consta de una exposición de la piel a cantidades medidas de luces artificiales o naturales. Dependiendo del caso puede utilizarse luz solar, UVB de banda ancha, UVB de banda estrecha y láser de excímeros.

También se tienen tratamientos que combinan uso de luces con otras aplicaciones. Como puede ser la aplicación de psoraleno más luz ultravioleta A que, aunque agresivo tiende a ser muy efectivo. De este tipo es también la Terapia de Goeckerman, que combina el tratamiento de alquitrán de hulla con fototerapia.

 Otra opción son los tratamientos orales o inyectables. Estos solo pueden ser recomendados en caso de no surtir efectos los tratamientos anteriores. Su uso debe ser medido y solo por periodos breves con supervisión. Algunos de estos medicamentos para la psoriasis son los retinoides, los esteroides, la ciclosporina, y los medicamentos biológicos, que se aplican mediante inyección.

Complicaciones de la psoriasis

En caso de presentar fiebre o dolor articular con los ataques de psoriasis, es necesario que contactes a tu especialista. Asimismo, debes tener en cuenta que existe una fuerte relación entre la psoriasis y otras afecciones, como una enfermedad del corazón o una artritis psoriásica.

¿La psoriasis se puede extender?

La psoriasis puede extenderse cuando no se realiza ningún tipo de tratamiento. Además, si los factores que la desencadenaron siguen presentes o aumentan, esto puede repercutir a que la enfermedad se agrave. Si presentas un brote grave de psoriasis que cubra toda o gran parte del cuerpo, acude de inmediato a emergencias.

¿La psoriasis es contagiosa?

La psoriasis no es contagiosa. Tener algún tipo de contacto con una persona portadora de psoriasis no hará que te contagies. La evidencia parece arrojar que esta es una enfermedad genética, así que su único modo de transferencia sería de padres a hijos.

 

Si tienes los síntomas de esta enfermedad, lo mejor será tratarla. En la Clínica San Pablo contamos con todo lo que necesitas, solo debes reservar una cita en nuestra especialidad de Dermatología. ¡No esperes más y mejora tu calidad de vida!