ADENOIDITIS
Se denomina así a la infección de la amígdala faríngea o adenoides, que se manifiesta por fiebre, congestión nasal, secreción amarillenta o verdosa por las fosas nasales o mediante descarga posterior, obstrucción nasal, respiración bucal, respiración ruidosa nocturna “ ronquido nocturno”, y voz nasal. El tratamiento incluye antibióticos, descongestionantes nasales, antiinflamatorios, antipiréticos.
Episodios repetidos de adenoiditis nos llevan a la hipertrofia de adenoides.
El adenoides, también llamada amígdala faríngea ó amígdala de Luschka, constituye el segmento dorsal del anillo linfático de Waldeyer, se ubica en el techo de la nasofaringe, y se muestran como dos masas de crecimiento casi siempre asimétrico, dispuestas en surcos sinuosos en sentido anteroposterior y convergentes hacia atrás. Aparecen al tercer mes de vida intrauterina y alcanzan su tamaño máximo a los 4 – 5 años de edad. A partir de los 12 – 13 años de edad empieza su involución.
La hipertrofia de adenoides produce obstrucción nasal progresiva uni o bilateral, el niño se ve en la necesidad (involuntaria) de respirar por la boca y adopta un aspecto facial característico con expresión de desinterés, boca entreabierta, dientes incisivos prominentes, lo que se denomina fascies adenoidea. La persistencia de la respiración bucal puede llevar a que el niño desarrolle ronquido durante el sueño. En los casos más severos, pueden presentarse episodios de apnea o pausas en la respiración durante el sueño, constituyendo lo que se denomina apnea obstructiva del sueño.
El crecimiento adenoideo también puede obstruir la trompa de Eustaquio dando origen a episodios recurrentes de otitis media aguda o de otitis media secretora. En estos casos se debe tratar el proceso infeccioso y reestablecer la función de la trompa de Eustaquio. No se debe descuidar la función auditiva.
El crecimiento adenoideo anteroposterior puede alterar el drenaje de las secreciones nasales, predisponiendo la aparición de sinusitis. Además, el paciente puede desarrollar episodios repetidos de faringitis, laringitis y traqueobronquitis persistentes.
Como consecuencia de una insuficiente ventilación (que acarrea una deficiente oxigenación) el niño presenta somnolencia durante el día, se torna irritable, malhumorado, inquieto, tiene déficit de memoria y concentración, y se queja de dolores de cabeza.
Durante el sueño profundo se produce la hormona de crecimiento, por lo que al verse alterado el sueño en estos niños la producción de dicha hormona es deficiente, lo que explica que estos niños sean de talla baja.
El diagnostico de hipertrofia de adenoides se sospecha por el cuadro clínico, y se confirma con una radiografía de cavum, lo que nos permite establecer el grado de obstrucción de la vía aérea.
En caso de hipertrofia de adenoides que produce obstrucción para respirar, el tratamiento es quirúrgico: Adenoidectomía, lo cual se puede acompañar o no de amigdalectomía. Este tipo de cirugía se realiza en sala de operaciones bajo anestesia general, y a cargo del otorrinolaringólogo.